Un día en Granada

Elsje Fokkelman y Francisco Fortes Figuerola 

www.medieval-spain.com

 

La belleza de Granada es conocida en el mundo entero. Y un domingo para los que vivimos en provincias limítrofes es siempre una oportunidad para hacer una visita.

 

Le recomendamos que aparque en el parking público de enfrente de la fuente del Triunfo y se olvide del coche. Camine y disfrute la Gran vía cuyo arreglo es todo un acierto.

La Reina Ysabel yaciente en el túmulo de mármol que comparte con su esposo Fernando. Fotografía de fotografía.

Granada en la Edad Media tuvo una participación  de gran relevancia. El reino de Elvira, el Califato Omeya, el periodo almorávide, el reino nazarí y la toma del mismo con la consecuente finalización de la "reconquista"  lo que la imagen superior da fe en el maravilloso óleo en el que el rey Boabdil entrega las llaves de la ciudad de Granada a los Reyes Católicos para irse al exilio. Este cuadro se puede admirar en la entrada de la Capilla Real. Igualmente podrá admirar distintas iconografías de Isabel la Católica, de su esposo el gran rey Fernando, de la reina Juana "la Loca" y su marido Felipe "el Hermoso".

Es muy probable que deba hacer un poco de cola para adquirir la entrada y poder entrar el la Capilla Real, no se preocupe porque le merecerá la pena. Mientras espera podrá admirar la belleza del edificio que contiene la Capilla Real y los penachos de la Iglesia Catedral adyacente. Como puede ver justo encima de esas líneas.

Podrá ver gárgolas ornamentadas como ésta que puede ver a la izquierda o como la que está al pie.

Le recomiendo que no vaya con prisas, no sólo porque pueda ver cosas valiosas, esta no es la clave, sino porque va a entrar en un lugar que es historia clave donde se y que sintetiza gran parte de lo que es España. A partir de ahora, se encontrará con elementos tan simples como los bancos de la capilla, que si bien no son muy especiales, sin disponen de las dos letras claves F e Y. F de Fernando e Ysabel "los Reyes Católicos".

Fernando II e Aragón, V de Castilla.

La Reina Juana I de Castilla

Ysabel I de Castilla

Podrá ver multitud de cuadros de gran calidad en la propia Capilla, pero serán muchos más en una sala aneja en la que encontrarás muchas obras en tablas de la escuela de Flandes, algunas de pintores españoles y una de Sandro Botticelli. En esta misma sala se pueden observar elementos de la vida cotidiana de los reyes, así veremos una corona de la reina Ysabel I de Castilla y la espada de Fernando el Católico, ambas piezas de carácter austero, pues esa era su naturaleza y porque su periodo en Granada en vida fue de trabajo, lejos de cualquier gesto de boato de otras cortes. También podrá admirar elementos íntimos de la religiosidad de Ysabel I de Castilla, su relicario, su rosario, el Misal y su caja. Podrá imaginar a la austera Ysabel henchida de religiosidad pero también de determinación.

Los Reyes Católicos tenían una dirección  clara, una visión nítida de su mundo y de a dónde querían llevar a España. Fruto de esa determinación de hierro y lejos de tintes personalistas, pusieron proa a la unión política y religiosa alrededor de la monarquía.  Para ello precisaban poner fin a la "reconquista que de alguna manera se encontraba estancada desde tiempos de los reyes  Fernando III "el Santo" y su hijo Alfonso X "el Sabio" , con escasos progresos.
La Toma de Granada era el último eslabón territorial que les quedaba por lograr para llegar a la unidad política y religiosa. Desde el Imperio Romano no cabía duda en los gobernantes europeos de la necesidad de manejar aunados los poderes terrenales y eternos. Durante más de dos siglos el reino taifa de Granada había sido aportador de recursos económicos a Castilla en forma de "parias", pero esto ya no era suficiente.

En la última década, la situación política en el reino de Granada había sido muy inestable con multitud de hechos que produjeron un estado de debilidad absoluta, sobre todo en base a las luchas intestinas entre los nazaríes. Los reyes Sa'id, Mulay Hacen, Abd 'Allah "el  Zagal" y Boabdil "el Chico",fueron una sucesión de trifulcas familiares de banderías encontradas, de intereses personales por encima de los del pueblo musulmán de Granada.  La oportunidad se la fueron fabricando los RRCC tras muchas campañas que año a año que fueron aislando a Granada.

La reina católica tenía su panteón previsto en Toledo, en San Juan de los Reyes, sin embargo, las últimos años de su vida, en la que tanto puso para la rendición de Granada, dejó previsto que deseaba que el rey y ella descansasen eternamente en el ambiente cristiano que le era propio y en la ciudad de la Alhambra. Podrá ver los documentos donde deja todo previsto.

Podrá ver dos túmulos funerarios regios a la derecha -entrando- el correspondiente a Fernando e Ysabel "los Reyes Católicos". A la izquierda sus sucesores, la reina-propietaria de Castilla Doña Juana I "la Loca" y su amado el rey Felipe I "el Hermoso"  de la dinastía Habsburgo. Interesante es ver el cetro que maneja la reina Juana, para evitar toda duda de quién era le reina, por mucho encierro que sufriese en Tordesillas.

La granada, símbolo de esta tierra, podrá verla y adquirirla en los establecimientos por los que pasará en este paseo granadino.

Está siendo testigo del fin de una dinastía, la de lo Trastámara que reinaría tanto en la Corona de Castilla como en la de Aragón, y el comienzo de la dinastía de los Austria. Un paso de gran calado para los siguientes siglos de la historia de España y de Europa.
Podrá ver muchos detalles de mármol en ambos túmulos, desde el yugo y los haces de flechas símbolos de los reyes, a personajes eclesiásticos claves. Debajo y a través de una pequeña escalera podrá ver los sarcófagos reales en número de cinco: 4 adultos y 1 niño. Los reyes Fernando, Ysabel, Juana y Felipe I y el infante Miguel, hijo de los reyes católicos y que murió a los dos años de edad, siendo el heredero. Verá sarcófagos de una gran sencillez.

Al salir de la Capilla Real en la calle Oficios, se encontrará rodeado de turistas. Está al lado de la Catedral, podrá echarle un vistazo y admirar su belleza, aunque dejaremos para otro día entrar a verla con detalle. Podemos aprovechar que estamos cerca de la bulliciosa plaza de Bib al-rambla, a la que llegaremos por la alcaicería, para tomar algo que reponga nuestras fuerzas y podamos paladear lo que hemos visto. Después alcanzaremos la calle Reyes Católicos y subiremos disfrutando del paseo hasta que nos sorprenderemos con un grupo escultórico inmenso en la que la reina católica recibe a Colón.

 

 

Pero antes de llegar a la magnificencia de la reina y de Cristóbal Colón, pasaremos por callejas que nos dejarán un regalo a la vista en a llamada "Puerta del Carbón" con sus atauriques y mocárabes.

 

En los laterales del basamento de la reina Católica en su audiencia con el gran almirante, podrá leer los nombres de leyenda pero que son reales: Pérez del Pulgar, Duque de Medina Sidonia, Fernández de Córdoba ... fueron los brazos y talentos que dirigidos y liderados por los RRCC lograron tantas victorias para la corona española de su tiempo.

Puede ahora continuar hacia arriba, camino del río Darro, dejará a la derecha la tremenda cuesta de los "Gomeres" aquellos fieros guerreros africanos que diversos reyes musulmanes usaron para la guerra. Una vez en la plaza Nueva podremos empezar a disfrutar de la Alhambra desde fuera, como la disfrutan la mayoría de os granadinos cada día, mientras van al trabajo, al campo o a recoger a los chicos del colegio.

En la acera de la izquierda de la Plaza Nueva se nos ofrecen varias calles empinadas que nos acercan al  célebre barrio del Albaycín, donde cármenes, poetas, músicos, artesanos, teterías, y muchos rincones de gran sabor. Como el zig-zag de la calle Grifos de San José, plazuela de San José y calle San José.

Por cualquier rinconcito aparece imágenes bellísimas

Restos de los torreones y muralla zirí del siglo XI

Pegaditos a la pared de la iglesia mudéjar de San José nos acercamos al alminar bellísimo también llamado de San José -por paradójico que sea el nombre.

El aliento ya escasea, y aprovechando que y sólo es bajar, nos vamos acercando de del Albaycín a la la calle Elvira aquella tan larga como el apetito que ya hemos hecho. Los últimos tramos del Albaycín es un mundo de gran colorido humano, pleno de tiendecitas y barecitos con animadísimo ambiente, con aromas de té moruno, de pastelitos  magrebíes, se shawarma y otras sustanciosas viandas. Es un buen momento para hacer un alto y comer algo. Le ayudará a disfrutar de un gran día en Granada y para fijar en la memoria cuanto ha visto envuelto en la sedas, en los colores, en los pastelitos, en el aroma del té.

 

Sierra Nevada se despide de nosotros y ya estamos cerca de alcanzar la Puerta de Elvira, el punto final de este excelente domingo de primavera que Elsje y yo les invitamos a disfrutar.

 

GRACIAS POR SU ATENCIÓN