La mezquita de Córdoba por José Sánchez Fortes

Textos y diseño Web: Francisco Fortes

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Tras los primeros años de la invasión musulmana, Córdoba fue designada la capital de al-Andalus. Desde el 711 con la llegada de Tariq b. Ziryad se inicia un periodo muy extenso de la historia de la Península Ibérica que no finalizaría hasta la toma de Granada por los Reyes Católicos en el 1492. Desde la invasión hasta el 756 con las llegada de Abd al-Rahmãn "el Inmigrado" de la dinastía Omeya de Damasco se conocerá el  periodo como el de los walíes o los gobernadores. Siendo después de la llegada del omeya cuando se desarrolla el "Emirato" y el posterior "Califato" cordobés con Abd al-Rahmãn III.

 
 

Con la llegada del Islam a Córdoba, se produjo la coexistencia de las tres religiones del Libro: el Cristianismo, el Islam y el Judaísmo. En los primeros tiempos, los cristianos compartieron la iglesia que había en el emplazamiento de la actual mezquita con los sarracenos,  y debieron no realizar proselitismo del Cristianismo, construir nuevos templos ni reconstruir los ya existentes. Fruto del diferente trato fiscal, social y político dispensado a los musulmanes que a los cristianos, más el paso del tiempo y la oficialidad del Islam como religión del poder el número de ismaelitas fue creciendo y menguando el de los cristianos. Si bien, al poder musulmán no le interesaba las conversiones en masa pues esto iba contra los intereses fiscales del Emirato.

 
  Dos hechos son fundamentales para comprender la situación religiosa de los primeros tiempos. Primero El Corán exponía las normas de relación entre las gentes del Libro, en general bastante flexible porque las rigideces no aparecerá hasta la llegada de las escuelas exegéticas que empezarán a florecer en oriente pero que aún o habían arribado al extremo occidental del mundo. (1) Por otra parte, los habitantes fuesen de la creencia que fuesen eran fundamentales para que la sociedad cordobesa y andalusí por extensión mantuviesen el tejido productivo y económico. Por tanto, no había la obligación rigorista y por otra la población debía estar activa y medianamente contenta si los ismaelitas deseaban tener éxito. Además, la administración omeya se caracterizaba en su origen y en su implante ibérico por ser grandes gobernantes no influidos por los excesos religiosos.  
 
a Malik b. Anas (710-795) Abú Hanifa (696-767) al-Safií (767-820) Ibn Hanbal (780-855) Los cuatro fundadores de las escuelas exegéticas del Corán-

(1) Manuela Martín del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.  "Últimas Teorías". Cuadernos Historia 16.