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Prolegómenos del la Edad Media en la Iberia Occidentalis

Francisco Fortes Figuerola

Capítulo I B

El Imperio Romano iba a morir de éxito. Su enorme extensión lo hacía ingobernable. Disponer de tantos kilómetros de frontera le daba una debilidad manifiesta para poder  ser atacado e invadido por los pueblos exteriores al Imperio, los llamados “bárbaros”. Las legiones romanas, dispersas y separadas a veces decenas de miles de kilómetros, no  sólo no podían acudir a la llamada de auxilio de otras, sino que para su constitución  precisaban de hombres de los propios pueblos sometidos. Pero incluso esta situación dio  un paso más en el inexorable camino de la debilidad cuando para soportar los embates de  algunos pueblos bárbaros el Imperio se alió con otros, también bárbaros, a los que les  ubicó en determinadas zonas de interés estratégico, serán los “foederati”.

Foederati (cualquier tribu que hubiese suscrito tratado con la República de  Roma (foedus) con carácter solemne y a perpetuidad para la asistencia militar.

La formación de los pueblos hispánicos fue progresiva desde la Edad Antigua hasta la Edad Media. Los celtas, los íberos y celtíberos eran la base poblacional.

 En algún momento no preciso llegaron judíos, desde luego con mayor intensidad  tras la destrucción de Jerusalén y el Templo de Salmón por las legiones romanas del general Tito en el año 70 d.C.

Es razonable considerar que que fueron muchos los judíos que extendiéndose por todo el Mediterráneo llegaron a la Iberia Occidentalis.  Al extremo del mar Mediterráneo allí donde el mito ubicó las columnas de Hércules en Calpe (Gibraltar) y Abila (Ceuta). Más allá lo desconocido, el mar abierto de fin ignoto.

 

Así los indígenas íberos, los celtas llegados tanto tiempo atrás y los celtiberos con la suma de los judíos habitaron nuestro solar, la Península Ibérica, hasta la conquista de los romanos.

 

 

 

 

 Quinientos años más tarde, y fruto de la intrincada geopolítica centroeuropea de la época, los pueblos bárbaros penetran en la península Ibérica. Fueron los Suevos, Vándalos, Alanos, Hérulos y Visigodos quienes irán entrando en Iberia.

De todos estos pueblos serán los visigodos, los más romanizados y los llamados a ser los sucesores del Imperio en caída libre Los godos occidentales o los godos sabios, lo visigodos, pues serán  los que más realce tendrán y crearán su reino durante más de 200 años con capitalidad en Toledo.

La llegada de los visigodos supuso la entrada en contacto de dos colectividades que estarán llamadas a entenderse:

  •  hispanorromanos

  •  hispanovisigodos.

 

Los pueblos bárbaros tuvieron casi todos "status" de federados, si bien me parece oportuno aclarar que esta situación era muy inestable, que los mismos federados con frecuencia fueron agresores de Roma antes y después de ser federados, y que los trabajos que les fueron encargados por los romanos a estos  federados con frecuencia fueron imposibles de realizar.

 
 

 

Los visigodos estaban en calidad de federados de los romanos en la Galia. Pero la debilidad de los últimos estertores del Imperio Romano de Occidente hace que le sean encomendadas por Roma acciones contradictorias y debilitadoras. Así, además de mantener a los francos lejos del Imperio, le es encomendada la penetración en la Península Ibérica para controlar/eliminar a los otros pueblos bárbaros que desde el 406 y sobre todo desde el 411 con el Tratado de Roma firmado por romanos -siendo Honorio emperador de Occidente-, suevos y vándalos asdingos se habían ubicado por sorteo en las diversas regiones de la Península.

Tumba visigoda de Carteia. San Roque. (Cádiz).

El rey visigodo del linaje baltingo Walia (415-418) realizó diversas campañas guerreras en esta misión que le fue encomendada. Fue el sucesor de Ataúlfo y Sigerico -éste duró sólo una semana-. Firmó un tratado con Honorio por el que se convertía en federado, se implantaba la capitalidad de los visigodos en Tolosa y entregarían a los visigodos 600.000 modios de trigo. Pero lo fundamental para Honorio  era que le fuese devuelta su hermana Gala Placidia, quién había sido raptada por Alarico I y desposada por el también monarca visigodo extinto Ataúlfo.

En poco tiempo, Walia  va a eliminar a los alanos y a los vándalos silingos. Pero cuando ya iba a acometer a los otros 2 pueblos, le es entregada la Aquitania por parte de Honorio y quedan pospuestos estos objetivos.

Los visigodos fueron el pueblo bárbaro más romanizado, al punto de adoptar el latín y en gran medida las costumbres y parte de la legislación romana. Se sintieron llamados a la gloria como herederos del fenecido Imperio Romano de Occidente.

Debieron luchar con los habitantes de los valles del norte, cántabros, astures, vascones así como con los otros pueblos bárbaros coetáneos: suevos vándalos, alanos y con invasores de tierras lejanas, los bizantinos y los musulmanes. Éstos últimos fueron los que les vencieron y pusieron fin a este pueblo que procedente del norte de Europa y tras migrar por toda ella llegaron a dominar desde los Pirineos hasta el estrecho de Hércules.

 

La agresividad de los francos de  Clodoveo y la dispersión de intereses de los visigodos de Alarico II entre la Galia  y la Hispania son puntos débiles  que llevaron a los visigodos a  la gran derrota de la llanura de Vouillé en las cercanías de Poitiers,  con la desgracia añadida de la muerte del rey Alarico II. Era el año 507, se había consumado la gran derrota de los visigodos y éstos deberían  marchar ahora de manera obligada al sur de los Pirineos, a la Península Ibérica.

Toledo será la capital del nuevo reino visigodo, tras su llegad a la ciudad en el 418 d.C.

Después de 90 años de existencia del reino de Tolosa vendrían casi 300 del reino de Toledo.

A partir 468, Hispania se convierte en un protectorado del reino de Tolosa y actuando de manera independiente de Roma.

Vemos como el reino de Toledo comenzó a partir del 507, treinta años después de  la caída del Imperio Romano de Occidente, por lo que la influencia Imperial se limitó  tibiamente al Imperio Oriental, que tanto por su lejanía como por sus propios problemas era mínima.

El reino gótico se fortalece a medida que va conquistando plazas fuertes como Barcelona, León , Palencia, Sevilla, Mérida y Toledo.

Los campos palentinos pasaron a llamarse campos góticos "campi gothorum". Antes estas tierras fueron romanos y anteriormente de los vacceos (celtíberos íbero-ligures).

 
 

Toledo se convertirá en la capital de la cultura visigoda, del poder visigodo y tras la conversión al catolicismo de Recaredo, la sede metropolitana. La capitalidad la declararía el rey Leovigildo en e 576 d.C.

Destacan basílicas como: Santa Asta Leocadia (Cristo de la Vega); Santa María (María la Blanca) y San Román.

 

Francisco Fortes y Elsje Fokkelman

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