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Matalbaniega

Elsje Fokkelman y Francisco Fortes Figuerola con la colaboración de Ángeles y José Vicente Franco guías oficiales de la Iglesia de Matalbaniega.

Mata Launiega

Aguilar de Campoo

Palencia

 

Puerta principal de medio punto con tres arquivoltas alternante de baquetones y escocias apoyado sobre capiteles.

Matalbaniega es un pueblecito muy pequeño cercano a Corvio y a sólo 7 km de Aguilar de Campoo (Palencia).  Su nombre parece que proviene de una probable repoblación con gentes provenidas de los Picos de Europa de la región de la Liébana. De ahí el nombre Mata Launiega  según consta en el libro Becerro de las Behetrías de Castilla del siglo XIV, mandado hacer por el rey Pedro I "el Cruel" o el "Justiciero" dependiendo de las filias y fobias de los bandos.

En todo el norte palentino nos llama la atención el gran volumen y prestancia de sus iglesias en comparación con lo pequeñas de sus villas, pero si en alguno de ellos este asombro es mayor, lo es  en Matalbaniega con su magnífica iglesia del siglo XIII.

Situada a unos centenares de metros de la pedanía, la iglesia de San Martín Obispo se erige en un altozano desde donde se divisan muchas leguas de terreno en todas las direcciones de la rosa de los vientos. Esta ubicación y otros muchos detalles hace pensar a los expertos que formó parte de un monasterio en cuadrado en un complejo de una orden militar medieval y quizá del Temple; en cualquier caso, de ser así pues debió ser antes de la disolución del mismo en el 1312, sin embargo, no hay certeza de que verdaderamente esta fuese una encomienda templaria. Lo que sí es cierto es que la altura de la iglesia y la profusión de adornos que muestra, precisaban sin duda capacidad económica bastante, no al alcance de cualquiera.

¿Dios Seth?, el dios egipcio de la maldad...

Foto: Ángeles y José Vicente Franco

Guías de la Iglesia de Matalbaniega

Aguilar de Campoo

Palencia

Ángeles y José Vicente Franco nos muestran en las fotos de izquierda y derecha los canecillos del ábside.

En imagen de la izquierda, cuatro canecillos.

La cabra que representa al demonio,  Adán y Eva como principio de la vida y el canecillo último de la derecha, ampliado en la foto adyacente también a la  derecha al dios Anubis  representando la resurrección de cuya bica sale una persona.

Foto: Ángeles y José Vicente Franco

Guías de la Iglesia de Matalbaniega

 

Matalbaniega nevada y estela hallada en los trabajos de restauración

Durante varios siglos fueron estos pagos tierra de frontera y es lógico pensar que  aprovechase su localización con fines defensivos. Incluso se puede apreciar en el  exterior vanos a modo de saeteras (imagen de la izquierda).

En la fachada norte del campanario doble hay una abertura estrecha y vertical que nos hace sospechar que lo fuese. Al apreciar este vano en el interior de la iglesia vemos que se trata de una apertura abocinada con arco de medio punto que tiene unos apoyos inferiores para la ballesta del defensor. Imágenes de la izquierda, tanto en color como en blanco y negro.

Parece ser que fue construida en el último tercio del siglo XII y primeros años del XIII, y que fue donado por el rey castellano Alfonso VII a la orden premostratense de Aguilar de Campoo. Esta orden original de Prémontré en Francia fue fundada en 1120 y sus miembros son conocido como los "canónigos blancos", al seguir la regla de San Agustín.

La riqueza ornamental de la Iglesia nos hace concebir la idea de que sus gobernantes debieron ser gentes de poderío, incluido el económico. Así destacan los capiteles tanto en interior como en el exterior. Dentro destaca el que s representa el episodio bíblico de Daniel (imagen izquierda); en el exterior (imagen de la derecha) aparce una ventana adornada con columna que no sólo consta de cimacio y capitel exornado sino además con fuste con la escultura de un santo, esto es inusual salvo en grandes e importantes edificaciones, lo que también hace pensar en que Matalbaniega fuese una encomienda de una  orden militar. En cualquier caso, el contar con el apoyo real del líder de los reinos cristianos del norte, como demostraría en pocos años después  las Navas de Tolosa no era poco.

Se trata pues,  de una iglesia que formaba parte de un monasterio, del que no queda nada, cuya construcción está definida por los expertos en los finales del siglo XII o comienzos del siglo XIII. En aquel tiempo, la península Ibérica estaba dividida en reinos cristianos del norte: Castilla, León, Navarra y la Corona de Aragón  y el imperio norteafricano almohade que desde el 1147 gobernaba al-Andalus. En Castilla reinaba Alfonso VIII "el Noble", en León su primo, yerno y malavenido Alfonso IX el que sería llamado por los sarracenos "el Baboso" casado con Doña Berenguela. En Navarra Sancho VII "el Fuerte" y ya se había formado la Corona de Aragón, es decir que el Reino de Aragón y el  Principado de Catalunya se habían unido.

Matalbaniega es una iglesia de una gran riqueza en canecillos. Estos se encuentran en los aleros de la techumbre a gran altura. Están ornamentados con motivos geométricos, vegetales, animales y humanos. El paso del tiempo, más de siete siglos, a la intemperie ha ido haciendo mella en ellos, lo que hace que no siempre sea posible descubrir con exactitud de qué se trata la representación que el artista pretendió.  En otros casos, los expertos nos dicen al menos que se trata de una figura humana con instrumento musical como en la figura de la izquierda, o sujetando un libro como en la adyacente a ésta última. En ambos casos se pueden ver con nitidez los dedos, las líneas de lectura del libro y el arco del músico sujeto con la mano derecha. 

En la imagen de la derecha aparece un animal visto desde el lomo y abajo en la celdilla primera un exorno de doble voluta. En la segunda celda aparece una figura humana en la que se precian las orejas y que sobre sus rodillas contiene a otra, quizás un niño, pero las líneas están borrosas.

 

En la primera celda inferior izquierda nos aparece un humano que con sus dos manos sujeta un objeto que quizá se trate de alguna herramienta constructiva. Vuelve a verse muy bien los dedos en una posición muy natural. Las tres siguientes nos muestran seres animales, en la segunda celda dos similares aunque de difícil catalogación parecen juguetear, la siguiente nos recuerda a un águila y la tercera a una rata. Estas dos últimas no son de extrañar habida cuenta la riqueza en aves rapaces de la zona, como tampoco la existencia de topillos. En la quinta celdilla vemos una facies humana con expresión serena que está siendo mordida por un animal por detrás.

 

Vemos asimismo, como la puerta que se encuentra orientada al norte está coronada por tejeruelo y exornada con taqueado jaqués, tan propio del románico palentino y de todo el que se despliega a lo largo del Camino de Santiago. Aquí lo apreciaremos en las arquivoltas de la puerta y en otros lugares. También es posible notar la gran diferencia de tamaño de la puerta vista desde el exterior -fotografía izquierda- y desde el interior, fotografía derecha.

 

Cuando es erigida la Iglesia de Matalbaniega, era aquella zona de frontera con continuas luchas con los almohades. Desde 1147, este imperio norteafricano de corte rigorista y unicista habían sustituido en el Magraeb y en la península Ibérica a  los almorávides. También los almohades habían vencido en la batalla de Alarcos a Alfonso VIII en el fatídico 1195  por el califa Abú Yusuf al-Mansur. Fruto de la derrota,  que Alfonso VIII achacaba a Sancho VII de Navarra, quien ya de por sí era poco proclive a aceptar la supremacía castellana, y fruto también de los reproches de Alfonso a Sancho, éste devastó Soria y Almazán tras Alarcos.

Los almohades dominaban gran parte del territorio al haberse hecho con el poder de todos los reinos taifas de la época (segundos reinos taifas). Sin embargo, no todo estaba dicho y el gran apoyo por parte de la Iglesia y de su jerarquía, en concreto, en Roma la presencia de Inocencio III como papa y de Francisco Ximénez de Rada como arzobispo primado de Toledo, facilitó la unión de la mayoría los reinos cristianos. Así, lograron que se firmase en 1196 la paz de Tarazona entre Alfonso VIII de Castilla y Sancho VII "el Fuerte" de Navarra, la participación de Pedro II "el Católico" de la Corona de Aragón y los caballeros nobles seglares y eclesiásticos de más allá de los Pirineos conocidos como "los ultramontanos", en la gran Cruzada de las Navas de Tolosa de 1212.  La historia para la Península Ibérica había cruzado una linde decisiva.

 
 

Elsje Fokkelman y Francisco Fortes

 

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