Momentos clave de la Iglesia en el periodo musulmán de la Península Ibérica

Francisco Fortes Figuerola y Elsje Fokkelman

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La Invasión musulmana y la dispersión de intereses

 
 

Como en otro lugar hemos escrito, llama la atención la facilidad con la que ocurrió la conquista musulmana de la península Ibérica en el año 711. Sabemos algunas razones que pueden argüirse como la falta le cohesión del pueblo visigodo con sus gobernantes, la poca unión del pueblo bárbaro con los pobladores autóctonos. También se tiene en cuenta la traición de la facción nobiliaria de los viticianos al rey Rodrigo, la pasividad del pueblo judío ante la legada de los nuevos, pues ya habían padecido  tribulaciones sin cuento con los visigodos desde la entronización del rey Sisebuto y sus descendientes. Lógico es tener en cuenta lo atractivo de las riquezas naturales de la Península Ibérica conocidos en el oriente del Mediterráneo desde los tiempos de las colonias fenicias y griegas y la enigmática Tartessos catorce siglos atrás. A tener presente asimismo la impulsividad y acometividad de los creyentes en la nueva religión fundada por Mahoma. Sin embargo, nos preguntamos y ¿qué hacía la Iglesia?  o lo que es lo mismo ¿cómo permitió que ocurriese?, al fin y al cabo, el Islam vendría a competir de manera radical no sólo con e poder terrenal visigodo sino con la Iglesia Universal instalada con ellos. (foto: San Ambrosio. Cádiz).

 
 

Es muy probable que además de la ausencia de defensa contundente, los recién llegados encontraros verdaderos autopistas de la época, las "calzadas romanas", como esta de Carteia en San Roque (Cádiz).

En el año 711, en el de la invasión de Tariq ibn Ziryad en la Península Ibérica, era papa en Roma Constantino I. La principal preocupaciones del pontífice romano era la situación de la Iglesia en oriente y el escaso apoyo que recibía de lo que quedaba del Imperio Romano y por tanto los peligros que se cernían sobre él.

Especial desasosiego le ocasionaban  al papa la actitud de sus vecinos del norte, los longobardos. Éste era un pueblo bárbaro y violento que se enfrentó a los ostrogodos y a los gépidos y que traía en jaque al papado en esta primera mitad del siglo VIII. (fotos: estrecho de Gibraltar, San Giovanni in Laterano

 
 

La Iglesia además de dedicarse a la cura de almas, precisaba de un brazo secular, de un imperio que la protegiese de los demás y desde tiempos de el emperador Constantino tras la celebérrima batalla de Puente Milvio en el 312, había sido el Imperio Romano su valedor. Pero a partir de la caída del Imperio de occidente en el 476 con la deposición del último emperador Rómulo Augústulo, la situación de seguridad y promoción de la Iglesia Universal estaba en momentos difíciles.

Caída del Imperio Romano Occidente 476

 I. R. Oriente (476 al 717)                       

 Imperio Bizantino (717 al 1204)

Imperio de Constantinopla ( 1204 al 1453)

 
 
 

Como vemos en el esquema anterior, en el año 717 el Imp. Romano de Oriente estaba siendo sometido a continuos ataques, sobre todos musulmanes  que lo iban haciendo constreñirse geográficamente y le hacían imposible atender militarmente asuntos lejanos a sus propia supervivencia como los que ocurría  en la península Ibérica (invasión mahometana) como en la Itálica (peligro longobardo).

 

Mientras se fraguaba en el la Tangitania, en el norte de África, y dirigido desde Ifriqiya entre el gobernador Musa b. Nusayr y su lugarteniente Tariq con los apoyos del oscuro "conde Julián" de Ceuta la invasión de la Península Ibérica. En el 710 se produciría la expedición de reconocimiento con el intento de desembarco en Tarifa.

Y a la par que esto ocurría, el papa Constantino I viajaba a Constantinopla para entrevistarse con el emperador Justiniano II.

 
  La misión del papa Constantino I era estrictamente eclesiástica, desactivas las conclusiones del llamado Concilio trullano"  o III y IV concilio de Constantinopla del 680 y 692 donde se habían defendido tesis monotelistas ( una sola naturaleza-divina-, para Jesús, aunque al final acabó en que tenía dos naturalezas e inseparables, pero también y sobre todo por la condena del anterior papa Honorio y por la equiparación de Constantinopla y Roma.  
 

Entre el 731 y 741 reinó Gregorio III que dedicó sus esfuerzos a luchar contra los iconoclastas  y a la política de muy diverso signo con los lombardos del rey Lutiprando. Por un lado mantuvo relaciones de amistad para evitar ser invadido, pero después lo traicionó con los duques de Spoleto y Benevento. Ante las iras de Lutiprando, debiendo pedir socorro a los francos de Carlos Martel.

Como vemos, la Iglesia no estaba concentrada en los problemas de las invasiones musulmanas en la Península Ibérica, de hecho los sarracenos habían atacado Constantinopla poco tiempo antes y la Iglesia seguía en sus preocupaciones dogmáticas y de reparto de poder entre sus sedes.

 
 

 

(foto: Abd al-Rahmãn I)

 

(foto: Catedral de Girona)

 

 

 

 

Todo lo ocurrió en la época de los valíes o gobernadores en la península Ibérica, entre el 710 y el 756, podría haber sido invertido o evitado si el resto de Europa, el Imperio Romano de oriente o  la Iglesia Católica hubiesen podido estar por la labor. Sin embargo, cuando en el año 755 Abd al-Rahmãn I  desembarca en las costas granadinas de Almuñécar, reinaba Pipino III, también llamado  Pipino "el Breve", como rey carolingio de los francos y adalid sin par de la Iglesia. Era la única figura política en Europa que podía poner freno a los musulmanes, pero debió dedicarse a defender a la Iglesia de los lombardos. Un punto a reseñar es que tras su victoria en las cercanías de Roma contra Astolfo donó grandes territorios a la Iglesia "Donación de Quierzy" con el nacimiento pues de los Estados Pontificios. Será nombrazo rey  or el papa Zacarías a través de su legado pontificio San Bonifacio y posteriormente ungido por el papa Esteban II y nombrado "Patricio de los Romanos".

El el papa Esteban II -San Esteban- y Pipino "el Breve" se encontraron enlazados por intereses comunes y lejanos a la vieja Iberia.

A partir del 768, la Iglesia siguió la misma política pese a la muerte de Pipino y el advenimiento de su hijo Carlomagno. Y éste no sólo fue nombrado emperador en la Nochebuena del año 800 por el papa León III, sino que intentó penetrar en la Península Ibérica pero con unas características que sin duda marcaron el resultado.

Carlomagno atacó a Girona Barcelona llegando hasta el Ebro oriental, creando una "marca" la que será la Marca Hispánica como zona de exclusión o defensiva de la región de la  Aquitania y Septimania. Por tanto no con un sentimiento de propiedad o de integración verdadero. De aquí nace el  sentimiento independentista de los payeses catalanes y nace también la propia Catalunya.

Atacó a Zaragoza y otras áreas del pirineo occidental bajo la excusa de defendernos de los musulmanes pero fue vencido y expulsado con la humillante derrota que será cantada por los cantares de gesta como la Chanson de Roland.

 

 
 

La Iglesia va creciendo y apoyando y apoyándose en los reinos cristianos del norte

 
  A partir del nacimiento de la resistencia astur, la Iglesia toma parte en el proceso, si bien de manera simétrica a la situación de los reinos cristianos. A medida que éstos progresaban lo iba haciendo la propia Iglesia, así aparecen reyes, personajes, instituciones y hechos que  marcan los tiempos.

El Camino de Santiago, las fundaciones cluniacenses primero y cistercienses después, el nacimientos de las Escuelas Catedralicias y colegiatas, y las ordenes militares van a apoyar mediante sus aportaciones de muy diverso orden a los débiles reinos cristianos del norte: Reino Astur, Reino de León, Reino de Pamplona, Reino de Navarra, Reino de Castilla, Reino de Aragón y Condados Catalanes, frente al poderío moderado del Emirato Omeya de Córdoba y sobre todo al poderosísimo y posterior Califato de Abd al-Rahmãn III.

 
 

(foto: monasterio benedictino de Samos en el Camino de Santiago).

 

Aparecen los restos de Santiago Apóstol en Iria Flavia en el 813, justo a tiempo para ayudar al progreso del Reino de Asturias ya traer a los fieles del Mediodía francés, naciendo así la ruta jacobea. Todo una vía de comunicación, de apoyo y de actividad económica, política  y cultural. Con la legada de los peregrinos se desarrolla un potente entramado de cenobios cluniacenses, benedictinos o de los monjes negros.

El obispo Gelmírez se encargará de todo.

(foto: Catedral de Santiago de Compostela).

 

 
 

(foto: Castillo de Ponferrada, León)

Otra forma de participar sería con la formación de las Ordenes militares como la de  los Templarios, Calatrava,  Santiago y Montesa.

(foto: Calatrava la Nueva),

 
 

(foto: monasterio cisterciense de Poblet)

Con la llegada de la Reforma a la Iglesia aparecen los monjes blancos o cistercienses como los de Poblet. Pese a sus reglas contrarias al poder, a la riqueza, terminan cayendo en las redes del mismo y acumulan de nuevo todo lo que ya habían hecho los cluniacenses un siglo antes. Al punto de convertirse en Panteones Reales de la corona de Aragón.

(fotos: San Joan de las Abadeses).

 
 

La Iglesia Católica toma parte muy activa en la Reconquista

 
  En los finales del siglo XII el rey de Castilla Alfonso VIII "el Noble" casado con Leonor de Plantagenet sufrió en 1195, el 19 de julio, una de las peores derrotas cristianas en el proceso de "reconquista". Fue la batalla de Alarcos. Mientras el rey Alfonso dirigía las obras de su magna y megalomaniaca ciudad palaciega de Alarcos, a mitad de camino entre Córdoba y Toledo, las tropas sarracenas le plantaron cara venidas ex-profeso desde África e infringiéndole una severa derrota. Este desastre bélico alteró la emoción del rey, y dañó severamente su imagen como líder político que pretendía ser entre los reyes de los reinos cristianos de norte. Pero, tras un largo periodo de reflexión y asimilación del fracaso, el mismo problema sirvió de palanca que espoleó sus esfuerzos, y puso en marcha la maquinaria política, diplomática y logística de la Iglesia.

Esta derrota en Alarcos contra los almohades de Abu Yusuf Yaqub al-Mansur abrió una brecha entre el rey castellano y el rey navarro que precisó de las buenas artes de la Iglesia para lo que deberá de llegar.

(fotos: cerro de Alarcos y torre defensiva en proa en el mismo)

 
         
  Inocencio III  guía a distancia del fracaso de Alarcos a la gran victoria de la Navas de Tolosa  
  La aparición en la escena político religiosa de un excepcional papa, Inocencio III, el que será recordado como "stupor mundi" coincidió con varios hechos y sobre todo personas cruciales en la Península Ibérica:
  • La concatenación de grandes figuras en el bando cristiano como Alfonso VIII, doña Berenguela y su hijo Fernando III  y en la Corona de Aragón de Jaime I "el Conquistador".
  • La capacidad de negociación política, y de organización logística del arzobispo primado de Toledo Don Rodrigo Ximénez de Rada.
  • La religiosidad de Fernando III "el Santo"
  • La inteligencia política, humanitaria y monárquica de su madre Doña Berenguela (foto: Castillo de Doña Berenguela)
 
 

(foto: grupo escultórico de las Navas de Tolosa, que representa a los reyes, obispos, y el pastor  que abrió camino a las tropas cristianas.)

 

 

 

 

El 15 de julio de 1212 cerca del paso de Despeñaperros se celebró la batalla definitiva entre el ejército cristiano y el almohade.

El bando cristiano estaría mandado por Alfonso VIII de Castilla "el de las Navas" acompañado por Pedro II de Aragón "el Católico", Sancho VII de Navarra "el Fuerte"  y huestes de concejos ciudadanos, de los propios obispos de Toldo y Narbona y otros obispados y guerreros ultramontanos en búsqueda de los réditos de la Cruzada contra los almohades lanzada por su Santidad Inocencio III.

El hombre clave será el Primado de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada quién en una excepcional labor diplomática y organizativa puso en manos del rey castellano los mimbres de la victoria. Participando y concentrando los ejércitos en Toledo igual que ya de por sí conquistó para el rey Cazorla.

 

 

 

 

 

 

 

La victoria de "las Navas" serían seguidas por las campañas exitosas de su nieto Fernando III "el Santo" que alcanzó la línea del Guadalquivir, conquistando Sevilla, Córdoba y Jaén como grandes ciudades, bien ayudado de su hijo Alfonso X "el Sabio".

 

La suerte estaba echada.

 
 

Un nuevo proyecto político con base eclesiástica: la Monarquía autoritaria de los Reyes Católicos

 
 

De "Las Españas" feudales a la España de la Edad Moderna, el viaje de los Reyes Católicos.

 
  Desde la boda ilegal  al fin de la Reconquista

Unidad Político-religiosa

 
  Valladolid 1469 Granada 1492

 SIGLO XVI

 
 

Situación previa

NUEVA SITUACIÓN

FUTURO

 
  Gran parte de la Plena Edad Media estaría marcada por una serie de aspectos feudales que deberían ser removidos para poder caminar hacia el futuro.

El peso o lastre del poder militar, de los medios de producción y de  la justicia fragmentado por los señores feudales, que lógicamente defendían con más ardor sus intereses que los del reino o los de sus súbditos.

La acumulación de poder por las ordenes monásticas regulares, tanto a nivel local, como de medios económicos y propiedades de bienes raíces que poco favorecían su imagen popular. Del mismo modo, su casi  independencia del papa de turno, complicaba la situación.

El concepto patrimonialista de la monarquía con sucesivas particiones de los reinos entre los hijos de los reyes fallecidos debilitaban a los reinos y favorecían las invasiones como las musulmana.

La existencia de tres religiones, tres comunidades con diferentes jerarquías, credos, costumbres y legislaciones, partían a la población y reducían la capacidad de respuesta en todos los sentidos. (defensivo, innovador, productivo etc.)

(foto: artesonado de San Juan de los Reyes en el que se aprecian la simbología de los Reyes Católicos con la F de Fernando, la Y de Isabel y el yugo y las flecha).

(foto: arco mixtilínea típico y gárgola con figura de fraile del claustro superior de San Juan de los Reyes en Toledo).

El peso de la religión católica recaería no en los clérigos regulares clásicos: cluniacenses y cistercienses sino en las órdenes mendicantes: franciscanos, dominicos y redentoristas, que tenía dependencia directa del papa y no padecían de apego material alguno. (Isabel "la Católica" era terciaria franciscana).

Se instituiría la Inquisición ara la lucha contra las herejías y sobre todo contra los criptojudíos.

Los musulmanes y los judos serian eliminados mediante los correspondientes decretos de expulsión, previa oportunidad de renegar de sus creencias y pasar a formar parte de la Cristiandad.

Poder casi omnímodo de los Reyes Católicos, en detrimento de los nobles.

Así lograron alcanzar el primer gran objetivo político: la unidad política tras la consecución de Granada en enero de 1492.

(foto:Rendición y entrega de llaves del último rey nazarí  Boabdil a los Reyes católicos)

El Monasterio de San Juan de los Reyes en Toledo es el paradigma de los nuevos tiempos.

La Unión de todos los reinos de las Españas bajo una sola monarquía, un sólo Estado Moderno: España, con una política exterior única.

Una sola legislación, una sola religión, unidad de criterios, centralización de los impuestos y de los proyectos como el proyecto estrella de las Indias Occidentales de Cristóbal Colón.

(foto: arcos de impresionante factura y gran simbolismo en las esquinas de las crujías del claustro superior).

Las Indias Occidentales serían de Castilla, los indígenas convertidos por los misiones franciscanos y dominicos, las arcas del Estado repletas de oro, las relaciones políticas con el Imperio de Maximiliano y con Inglaterra en condiciones óptimas.