La Toma de Málaga por los Reyes Católicos

Elsje Fokkelman y Francisco Fortes

"El doctor y la contrabajista"

Apartamento turístico

La Cala del Moral (Málaga)

Teléfonos: 650111276 y 679986721

Directora:

Elizabeth Fokkelman

efokkelman@hotmail.com

 

 

Sobre restos fenicios, griegos, romanos, bizantinos y visigodos, los musulmanes crearon al-Andalus. Málaga pasaría por cada una de las fases que al-Andalus también pasó; así, fue parte del gualiato, del emirato y el califato omeya hasta que éste cayó. Después, fue reino de taifa con su propia dinastía y formó parte de los imperios almorávides y almohades  y, al fin, parte del reino nazarí de Granada. A la postre, fue conquistada por los Reyes Católicos el 19 de agosto de 1487.

 

La Toma de Málaga por Isabel y Fernando fue un duro asedio que duró casi cuatro meses, en los que el hambre, la sed, el dolor y la muerte bailaron un trágico y apretado tango.

Mas, la conquista de Málaga no fue un hecho aislado del conflicto que entre musulmanes y cristianos se jugaba desde ocho siglos atrás, sino un eslabón de la cadena final de acontecimientos reconquistadores que los Reyes Católicos diseñaron para expulsar a los musulmanes de la península Ibérica desde su invasión en el año 711. Por otra parte, fue un eslabón, pero no uno más sino uno importantísimo por el peso geopolítico del enclave en el entorno del Mediterráneo de su tiempo.

 

Los pasos reconquistadores se pueden ver por campañas o por años, pues en general de realizaban en la primavera y verano de cada año.

 

1483 Alhama

 

1484 Acciones de castigo y devastación  
1485 Ronda

1486 Loja

1487 Vélez Málaga y Málaga

1488  Vera, Vélez Blanco y Vélez Rubio

 

1489 Baza, Guadix y Almería

1490-1491, Granada

La gran importancia de Málaga estribaba tanto en aspectos internos, pues los más resistentes y duros militares nazaríes estaban en Gibralfaro, como que desde la perspectiva del Mediterráneo, los turcos de Bayceto se planteaban ayudar al reino nazrí de Granada a través de Málaga. Incluso había cierta disposición a que Bayceto se aliase inconcebiblemente con su mortal enemigo, los fatimíes de Egipto.

 

La fortaleza de Málaga era tremenda, se consideraba que era una ciudad inexpugnable. Medina bien defendida con muralla con arrabales asimismo también amurallados, aunque de menor entidad, y palacio fortaleza "la alcazaba" conectado por la coracha doblemente amurallada con el Castillo de Gibralfaro.

 

La alcazaba cuenta con entradas en recodo, murallas muy altas sobre riscos y triple anillos concéntricos de murallas interiores. Así como en el punto más alto el Castillo de Gibralfaro con defensas de gran fortaleza, con murallas altísimas y en zig-zag.

En el año 1464 se refugia en Málaga el rey de Granada Sa´d, quién fue destronado por su hijo Muley Hacem y éste en 1483 lo fue por su hijo Boabdil "el Chico", refugiándose con su hermano Abd Allah "el Zagal" que era entonces "Señor de Málaga y Vélez".

 

Málaga, además de ser la segunda ciudad del reino nazarí en importancia, refugio de reyes destronados y de los más feroces guerreros del Reino de Granada, pensemos que en Gibralfaro se encontraba el jefe militar de la plaza "el Zegrí" protegido por su corte de guerreros negros "los Gomeres", era el más importante puerto comercial del oeste del Mediterráneo. Puerto de transacciones de bidireccionales con el resto del Mediterráneo incluyendo el próximo oriente.

 

 

 

 

 

Los Reyes Católicos tomaron la decisión de trasladar la Corte a Córdoba y desde allí organizar y dirigir las acciones necesarias para terminar la Reconquista. También allí tomaron la decisión en 1487 que iban a la conquista de Málaga.

 

 

 

 

 

 

 

 

Sábado, 7 de Abril de 1487, Córdoba.

 

El rey Fernando sale de Córdoba con un gran ejército formado por 20.000 jinetes, 50.000 peones, 8000 soldados de apoyo, y la artillería mandada por Francisco Ramírez de Madrid que se encontraba acuartelada en Écija.

 

 

El ejército mandado por el propio rey Fernando se dirigió al río Yeguas, donde hizo noche. Se reunió con su  Estado Mayor y tras oír las diversas opiniones, tomó la decisión de atacar Vélez Málaga como paso previo a dejarse caer sobre Málaga.

 

La batalla se preparaba con todo cuidado, sería un acción bélica más moderna que medieval, en el sentido de utilizar lo más tecnológico de la  artillería con apoyo por mar de la Armada al mando de Arriarán y con la caballería cristiana y la infantería  para el asalto final. Los servicios de información, es decir, los espías de la época transmitieron los movimientos del ejército cristiano a Málaga y a Vélez. Ambas se encontraban sin su Señor, "el Zagal". Pues en aquellos momentos se vivía una gran tensión en Granada,  donde se había llegado a una situación inconcebible, había dos reyes, uno habitaba en  la Alhambra "el Zagal" y otro, Boabdil, en el Albaicín.

 

Tres días tardaron las huestes de Fernando en llegar a Vélez Málaga; hicieron noche el Jueves Santo en el nombrado río Yeguas, el Vieres Santo lo hicieron en Archidona y el Lunes de Pascua amanecieron en Vélez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los habitantes de la localidad no daban crédito a lo que  veían, pues aunque habían sido alertados por los espías, no  creían  que las pesadísimas máquinas de guerra cristianas, sobre todo las "Jimenas", gigantescas lombardas  alemanas de las que disponía Fernando, pudiesen pasar por los escarpados caminos que separaban la vega de  Antequera de la Axarquía.

 

 

Los veleños, alertados tanto por los espías como por el desajuste logístico que hubo  entre la Armada, que llegó antes, y el ejército,  que lo hizo después, se fueron de Vélez y se refugiaron en las montañas cercanas y en Bentomiz.

 

Las noticias que a Málaga llegaban de Vélez era inquietantes. Tres personajes de especial relevancia vivían en Málaga entonces: en Gibralfaro el durísimo Zegrí,  en la Medina Alí Dordoux y en la Alcazaba su alcaide Aben Comissa. Estos dos últimos representantes de la vida palaciega y comercial de la ciudad eran hombres listos, flexibles que se embarcaron en una maniobra inteligente, negociar con "el Católico". Así,  viajaron a Vélez a entrevistarse con el rey Fernando para pactar una rendición honrosa y favorable a los intereses de ambas partes.

 

Mientras, en Córdoba, la reina Católica seguía haciendo su importantísimo trabajo, conseguir los fondos económicos necesarios para la Reconquista y organizar la logística de avituallamiento del ejército mediante una colosal columna de bestias cargadas de pertrechos y víveres para el Ejército. Se habla de miles y miles de mulos y asnos y cientos de pastores y arrieros más la guardia necesaria para evitar su extravío o ataque.

 

El ejército de Fernando "el Católico" en su ataque a Vélez Málaga estaba compuesto y comandado de la manera siguiente:

Primer cuerpo:

Maestre de Santiago y Marqués de Cádiz

Segundo cuerpo:

El rey Fernando y el Conde Cifuentes

Tercer cuerpo:

Alcalde de los Donceles al mando de 2000 hombres de oficios: picapedreros, herreros, carpinteros, etc.

 

El papel de la Armada era doble, por una parte, las cuatro carabelas de que disponía iban cargadas de pertrechos que de otra forma deberían haber viajado por tierra, y por otra, impedían cualquier ayuda que de África les pudiese llegar.

Pese a que gran parte de los musulmanes de Vélez se habían refugiado en la Sierra y en Bentomiz, Fernando ubicó, en un alarde de valentía, el campamento cristiano justo en medio, entre la Sierra y Vélez. Esta maniobra, que a la postre le significó la victoria, era muy arriesgada, al punto de que estuvo muy cerca de ser derrotado y que incluso el propio rey Fernando debió salir al campo de batalla y enfrascarse con ardor y espada en mano, decantando el resultado de la misma a su favor.

Gracias a la acción coordinada del Duque de Nájera y del Conde de Benavente, fueron batidos 800 moros y los demás debieron refugiarse en la ciudad. Con esta maniobra el rey Fernando y su ejército no tenía dos frentes a los que atender sino sólo uno. Se dispuso al asedio de la misma.

Mientras todos estos acontecimientos ocurrían, continuas llamadas de socorro llegaban de Vélez a Granada, a la Alhambra, pidiendo árnica a Abd Allah, el "valiente", "el Zagal". Un militar duro y formado en mil batallas, hermano del rey Muley Hacem y tío de su, para él despreciable, sobrino Boabdil.

 

El Zagal sabía que si para socorrer a Vélez abandonaba su trono de la Alhambra, Boabdil, dirigido por su madre, Aixa, rápidamente entraría en palacio y se haría fuerte en él. Estuvo "el Zagal" un tiempo bajo esta tensión, los alfaquíes le indicaban su obligación de salvar a Vélez; al fin, tomó la decisión que era de esperar de un valiente y aguerrido militar y formó un pequeño ejército con el que se dirigió a atacar a Fernando, y más tarde daría cuenta de Boabdil. Su plan para Vélez tenía dos partes, por una, atacar la columna de artillería que procedente de Écija caminaba con pesadez y grandes dificultades orográficas y, por otra, mandar un espía a la ciudad de Vélez para que tras una señal por su parte atacasen al ejército cristiano mientras él lo hacía desde la sierra.

El desastre fue total para "el Zagal", pues alertado el rey Fernando y su formidable ejército, le esperaba y el factor sorpresa no fue tal; siendo desbaratada la intentona de Abd Allah. El sobrino díscolo, como era de esperar, en efecto aprovechó su ocasión, entrando en la Alhambra para usurpar el trono que había ya usurpado previamente a su padre, el rey Muley Hacem.

 

Tras la rendición y Toma de Vélez, el rey Fernando fue magnánimo y eficaz, tomando las siguientes decisiones:

 

  1. Los musulmanes que quisieran podrían marcharse a Granada o a África.
  2. Los que así lo deseasen podían quedarse en condición de mudéjares.
  3. Repobló la ciudad con cristianos.
  4. Reparó y fortaleció los muros de la ciudad.
  5. Dejó una guarnición de su Ejército.
  6. Liberó a 108 prisioneros cristianos.

 

 

 

La rendición de Vélez Málaga acarreó la inmediata rendición de los pueblos cercanos como Nerja Torrox, Abentomiz, Canillas...

 

 

 

 

La propuesta conjunta de la Alcazaba (Aben Comissa) y la ciudad (Alí Dordux) fue bien recibida por el rey Fernando, quién no sólo la aceptó sino que pactó unas condiciones muy favorables para los habitantes de Málaga. Sin embargo un gran escollo existía en los planes de todos. El Zegrí encastillado en Gibralfaro era un veterano militar, que tras la pérdida de Ronda apenas dos años antes 1485 siendo el arraez de la la ciudad serrana, no estaba dispuesto a claudicar dos veces. La respuesta de el Zegrí fue negativa y violenta. la suerte de este modo estaba echada, pues el ejército de Fernando era poderoso, provisto de inmejorables máquinas de guerra con el apoyo de la reina Isabel que organizaba la logística magistralmente desde Córdoba, incluso con el apoyo lejano quizá de su consuegro el Emperador de Alemania Maximiliano I, con quien había pactado el matrimonio de la infanta-heredera Juana y con el hijo del emperador Felipe "el Hermoso".

Tras tomar estas medidas se puso en marcha hacia Málaga. Pasaron la noche en Bezmiliana, y en la jornada fin de viaje se puso el ejército de Fernando en marcha hacia Málaga.

 

 

Quedaban 3 meses y medio de asedio antes de que se rindiese la Málaga musulmana a los Reyes Católicos. El éxito era muy probable pues los Reyes Católicos eran firmes en sus convicciones y enérgicos en su realización.

 

Fernando disponía de una serie de bazas favorables de carácter táctico y estratégico:

Artillería moderna
Armada
Logística de Isabel
Hueste de mayor número
Apoyo de la Iglesia
Liderazgo claro de Fernando

 

 

 

El sitio a la Alcazaba fue intenso y al irse alargando en el tiempo, el hambre, la sed, los enfermos y los cadáveres empezaron a multiplicarse por doquier. La moral de los sitiadores se resentía, pero aun mucho más la de los sitiados.

 

 

 

 

 

Los hombres de los Reyes Católicos idearon una y mil fórmulas para atacar la inexpugnable Málaga. Desde horadar el pie de la muralla mediante túneles a atacar de manera incesante con las lombardas y robadoquines en un punto concreto como la Puerta de Granada.

Los túneles fueron descubiertos por los sitiados y comenzaron a horadar por la parte contraria hasta que una vez se encontraron bajo tierra frente a frente se enzarzaron en una terrible carnicería subterránea.

Los hombres sensatos de la ciudad intentaron convencer al Zegrí, sin conseguirlo, incluso en una situación desesperada, ideó la posibilidad de abrir las puertas y salir a descubierto a luchar con los sitiadores, una vez matados niños y mujeres y viejos, propios, para que los guerreros de la ciudad no tuvieses nada que perder y no temiesen a la muerte. La descabellada idea, afortunadamente no la llevó a cabo.

 

Los sitiados estaban desesperados, porque se encontraban entre el hambre y las miserias del asedio y las cimitarras del el Zegrí y sus Gomeres. Pese a los antecedentes de quienes lo propusieron antes, un grupo suben de nuevo a Gibralfaro para hablar con el Zegrí, son Alí Dordux, Amer b. Amer y un alfaquí respetado por Hammet  Zegrí, llamado Alhariz.

El Zegrí bien secundado por Ibrahim Zenete y el Moro Santo de Guadix, un auténtico fanático de la época que murió de una pedrada, pusieron al pueblo de Málaga al borde mismo del abismo.

 

 

 

Ibrahim Zenete ataca en una desesperada descubierta al Maestre de Santiago, todo es inútil, el trabajo de las lombardas es atroz, los cadáveres se amontonan, los enfermos y los heridos se multiplican y las condiciones de vida intramuros no son mejor que la muerte.

 

Tras el fracaso del Zenete, el Zegrí abandona la ciudad a su suerte y se encierra con sus leales en el Castillo de Gibralfaro, un conjunto formado por 15000 negros gomeres, judíos renegados y perseguidos, que podían esperar poco y malo de la llegada de los ejércitos cristianos. Los habitantes de la ciudad se rinden y mandan una carta al rey Fernando, pidiendo clemencia.

En un determinado momento, la moral de los cristianos sitiadores se ve resentida, pero los Reyes Católicos tenían siempre un as en la manga, la llegada de Isabel, la reina propietaria de Castilla, la gran reina cuya sola presencia anulaba cualquier atisbo de debilidad. Así fue, y así ocurrió cómo la propia reina visitaba los destacamentos en lugares más arriesgados, incluso poniéndose a tiro de los sitiados, pero Aben Comissa, respetó a la reina y evitó cualquier atentado contra su regia figura.

 

 

 

 

 

Los Reyes Católicos ubicaron sus dos reales, el del rey y de la reina, en dos colinas que cercaban la ciudad, una en la Trinidad y otra en la Victoria.

Se esperaba que "el Zagal", Señor de Málaga acudiría en defensa de la ciudad, como lo intentó con Vélez, y en el exilio de la Alpujarra en el que se encontraba tras el desastre de Vélez, logró un modestísimo ejército, pero fue saboteado por Boabdil, su mortal sobrino enemigo.

 

Otras ayudas que intentaron los musulmanes fueron también deshechas, así en Guadix un morabito tunecino exaltado llamado Ibrahim al-Guerví, logró que unos 400 seguidores, viejos gomeres y otros se les uniesen y por lugares apartados acercase a las posiciones el Marqués de Cádiz. Murió la mitad de ellos y apresada la otra mitad incluido el Guerví. Éste pidió ver al rey. Fue llevado a la tienda y el rey dormía. En la antesala se encontraban don Álvaro de Portugal y la Marquesa de Moya, los confundió y los agredió con su alfanje,  siendo reducido por la guardia.

 

 

El jefe de la Artillería Francisco Ramírez de Madrid se debió emplear a fondo para destruir las dos torres que defendían el puente sobre el río Guadalmedina. Fruto del ardor de la contienda fue herido en la cabeza y allí mismo armado caballero por el rey Fernando.

Hasta en tres ocasiones pidieron clemencia al rey Fernando los representantes de la Ciudad pero el Zegrí continuó en sus trece durante todo el tiempo encastillado en Gibralfaro y cuando la ciudad cayó, no hubo consideración por parte del "Católico", pues su bondad había sido burlada en varias ocasiones.

 

 

 

 

 

Tras la rendición, el comendador de León, don Pedro de Toledo, capellán y limosnero regio,  recibió la orden de recibir la ciudad y tomar las medidas para la entrada triunfal de los Reyes Católicos.

El día 18 de agosto de 1487 entró don Pedro de Toledo en la ciudad con los atributos propios de la gesta realizada:

La Cruz de Oro de la Iglesia Primada de Toledo
Guión Real
Bandera de la Cruzada
Estandarte de las Hermandades

 

Sobre la Mezquita Aljama de la medina, hizo Fernando elevar la Iglesia de la Encarnación, sobre la que unos años después se levantaría la actual Catedral de Málaga. En términos de relación Iglesia Estado, además tomó las siguientes medidas:

 

Otras medidas inmediatas del día 18 de Agosto de 1487 fueron: limpiar de cadáveres las calles, liberar a los cautivos cristianos que tenían los moros y levantar un gran altar en la Puerta de Granada para los servicios religiosos, Tedeum de acción de gracias.

 

 

Los hechos aquí narrados ocurrieron en el tránsito  de la Edad Media a la Edad Moderna, pero aún existían gestos caballerescos propios del Medievo, tanto en un bando como en el otro, así el Zegrí pensaba:

Yo acepté el gobierno de Málaga y juré defender el honor de los que confiaron en mí.

Me ha faltado ayuda de dentro y de fuera.

Si la hubiese recibido, habría muerto peleando.

"El Zegrí"

 

Igual que hiciese en Vélez, el rey Católico realizó una serie de gestos de gran importancia en el inmediato devenir de la ciudad tomada:

Tras dejar todas las tareas realizadas y encomendadas a hombres de su confianza, los Reyes Católicos levantaron el Real y se marcharon a Córdoba, a su Cuartel General, para preparar la siguiente campaña, la que les llevaría a conquistar en 1488  Vera, Vélez Blanco y Vélez Rubio y en el año siguiente 1489 Guadix, Baza y Almería.

Habían puesto punto final a unas de las campañas reconquistadoras más importantes y difíciles, si la que hubiese sido poco menos que imposible la toma de Granada en el invierno de 1491-1492.

 

FIN