El aljibe de Mazmullar

 

José Manuel Gutiérrez Moreno

 

 

Existen en la meseta de Mazmullar, cerca del pueblo de Comares, vestigios importantes que ratifican la existencia de un poblado asentado en aquel lugar. Por la cerámica encontrada los vestigios apuntan hacia la época musulmana pero la existencia de tumbas antropomorfas talladas en la piedra crean una duda razonable sobre este tema. Los musulmanes enterraban a sus fallecidos en posición lateral, mirando hacia La Meca y directamente sobre la tierra, lavados y cubiertos con un lienzo limpio.

Por otra parte en un tiempo se creyó que las ruinas de Mazmullar correspondían a la legendaria Bobastro de Omar ben Hafsun, no es cierto, pero si puede ser posible que en la meseta de Mazmullar se asentara la perdida ciudad de Qámara, mencionada en relación con Omar y que desapareció tras la muerte de éste y de sus familiares. No perdamos de vista que etimológicamente Qámara puede ser la base de Comares y siempre se ha identificado a Qámara con las cercanías de Colmenar. Desde Colmenar a Mazmullar puede haber 7 kilómetros, los comareños iban andando a Colmenar, cuando la gente andaba.

Pero en cualquier caso en la meseta de Mazmullar hubo una ciudad y una ciudad importante y digo este calificativo a colación de los vestigios encontrados y sobre todo al de su aljibe, declarado en 1926 como Monumento Histórico Artístico por el entonces presidente de la Republica don Niceto Alcalá-Zamora.

Fue encontrado en 1907 cuando al arrancar una encina descubrieron un agujero que daba paso a una oquedad de apariencia bastante grande. En el diario “El Cronista” se inserta una noticia que informa del descubrimiento de unas salas subterráneas, que suponemos que rápidamente fue identificado como un aljibe y del que se hicieron los primeros croquis.

El tamaño del mencionado aljibe, el nivel de calidad de su construcción y su acabado dan idea de que debió de corresponder a una instalación muy especial, normalmente los aljibes se edificaban en los bajos de los castillos, por ejemplo en Comares se puede visitar el aljibe situado en el cementerio, que era justamente el castillo de la villa, pero me atrevería a decir que el de Mazmullar es muy superior en capacidad y en calidad.

Yo he estado dentro, en el año 1976, durante el verano nos acercamos a verlo, en aquellos tiempos el agujero inicial estaba asequible y un tronco de árbol caído dentro del propio aljibe hacía de improvisada escalera que permitía pasar al interior.

 

 

Lo primero que llama la atención es la construcción con arcos de herradura y las paredes estucadas, para impermeabilizarlas, con una capa, aún hoy perfectamente lisa al tacto, de color rosado.

Cuando lo visitamos ya tenía un importante volumen de escombros que llegaba casi a la mitad del cuarto central, de los nueve que componen la totalidad del recinto, del que adjunto un esquema orientativo con indicación de medidas. En el alzado he señalado en gris claro el lugar de la abertura y en gris oscuro el vertido de escombros en su interior.

 

Después he vuelto a ir y parece haber un manifiesto intento de entorpecer el acceso al aljibe, y ni hablar de limpiarlo y recuperarlo que sería lo plausible. El tronco que hacía de escalera fue retirado y creo que actualmente tiene una reja que impide cualquier intento de visitarlo. Lo cual estaría bien si la intención fuera protegerlo de los inevitables vandalismos, pero me temo que la intención es que se olviden de él.

Pero lo cierto es que aún sigue allí, esperando que alguien le rescate del olvido.

En la parte sur de la meseta existen unos restos muy claros de edificaciones, con huecos en el suelo excavados a cincel, que servían de almacenes de granos.

Creo poder seguir defendiendo que aquel lugar fue la sede de la ciudad de Qámara, la residencia de verano de Omar ben Hafsun, y que tal como ‘Abd al-Rahmãn III profanó las tumbas de Omar y sus hijos, quemó los restos y esparció las cenizas, para hacer patente su odio y su desprecio, con igual inquina destruyó la ciudad de Qamara, pero no pudo eliminar el aljibe del castillo de Omar. Los habitantes que sobrevivieron se trasladaron al vecino monte donde crearon la nueva villa de Qamara, que ha llegado hasta nosotros con el nombre de Comares y que, desde entonces, fue una plaza fuerte muy apreciada en todas las escaramuzas de la zona, que fueron muchas.