Geografía de Andalucía  

Apuntes con firma

   

Prof. María Luisa Gómez Moreno

 

   

2.2.El proceso histórico de creación de los estados-nación en el contexto europeo de la economía mundo.

 

 

A partir de lo expuesto en la definición de las dimensiones espacial y dinámica de la economía mundo se deduce que ésta aparece en Europa Occidental en la Edad Moderna. Y es en relación con este proceso donde se sitúa la aparición del concepto de estado y, muy posteriormente, el de estado-nación. En principio podemos reconocer tres fases: los orígenes; la conformación del estado moderno y la vinculación del estado a la nación. De estas tres fases abordaremos ahora las dos primeras para insertar a continuación su aplicación al caso español antes de desarrollar la tercera.

 2.2.1.Los orígenes.               

                Como decíamos, hay un cierto consenso en situar el origen de los estados soberanos modernos justamente en la Edad Moderna y en Europa. En este sentido, hay que partir del hecho de que, si bien los estados propiamente dichos se configuran en esta Edad y se vinculan al sistema histórico correspondiente a la economía mundo, sin embargo, el proceso que les da origen se desarrolla a lo largo de la Edad Media, en el contexto de un sistema histórico correspondiente a los imperios mundo.

 Para sintetizar este proceso podemos recurrir al modelo de áreas nucleares de Pounds y Ball (apud Taylor, op.cit. p. 137). Este modelo propone que la dimensión y localización de los actuales territorios de los estados europeos se generaron en la alta Edad Media a partir de un área nuclear, (ver mapa fig. 4.1.) definida por tener algunas ventajas de partida respecto a otras áreas próximas:  

                *suelo fértil para la producción agrícola

                *ubicación nodal para el comercio

                -->capacidad de generar excedentes económicos comparativamente pronto

                -->disponibilidad de recursos para

                               .defenderse de posibles conquistas

                                .ampliar su dominio sobre vecinos que disfrutaran de menos recursos

                Estas áreas nucleares fueron sometidas a procesos de expansión o contracción-fragmentación fundamentalmente bajo dos tipos de mecanismos: los militares y los dinásticos. Ambos procedimientos se insertan en los lazos vasalláticos del feudalismo. Estos lazos eran personales, de servicio y protección y no tenían una base territorial. Por ello, los territorios que eran leales al mismo soberano solían estar separados en el espacio. Profundizando en los aspectos dinásticos varias familias fueron acumulando territorios gracias a una combinación de guerras, matrimonios y herencias, siendo éste, en mi opinión, un proceso que se remonta a la etapa central de la Edad Media (p. ej., las relaciones entre la dinastía castellano-leonesa y la borgoñona a partir de Alfonso VI). Desde mi punto de vista, este hecho puede estar relacionado con la perduración de rasgos tribales (recordemos, minisistemas) aportados por el tipo de organización social rudimentaria de los pueblos germánicos a partir de los cuales se desarrollan estos estados medievales europeos. También en mi opinión, ello supone la identificación de estado con familia dominante y no con pueblo: el territorio de los Habsburgo, los estados pontificios o el propio término de estados señoriales.

                 Semejantes, en algunos aspectos, a estos lazos vasalláticos, también se conforman en esta etapa las relaciones con el territorio mantenidas por la Iglesia, protagonizadas tanto por su organización regular (monacato) como secular (cabildos catedralicios, obispados).

                 Ya en el tramo central de la Edad Media aparecen como un factor más de organización territorial las ciudades y sus áreas de influencia, elementos que, como adelantamos, llevan el embrión de los principios de la economía mundo.

                El resultado de estos factores es un proceso largo y complejo (se extiende, aprox. entre el s. VIII y el s. XVI y lo seguiremos detalladamente en el caso español) y que desemboca para 1500 en una organización del poder territorial caracterizada por un mezcla compleja, confusa y asistemática de jerarquías sobre el territorio.            

                En efecto, el orden jerárquico se establecía entre dos escalas extremas, el Imperio (escala europea) y la localidad, ligadas por una miríada de vínculos jerárquicos, legado de la Europa feudal: 

1º.- El Imperio está representado por las pretensiones universales del papado y del Sacro Imperio Romano Germánico, que, aunque no constituyeran un Imperio centralizado, contribuyeron en gran medida a mantener un mundo político europeo de características singulares. 

2º.- La localidad está representada por un localismo excesivo en el que docenas de pequeñas autoridades políticas diseminadas por Europa (órdenes de caballería, ciudades, obispados, ducados, etc.), eran en la práctica, independientes a casi todos los efectos. El mapa de organizaciones políticas territoriales de Andalucía en el s.XVI así lo indica. Tilly ha calculado que había 1.500 unidades políticas independientes en Europa en aquella época.

 3º.- Las relaciones entre estas dos escalas correspondían a los lazos vasalláticos del feudalismo, de tal modo que, formalmente, el área de influencia “nominal” de los reyes se amplió gradualmente por los procedimientos militares y dinásticos aludidos, que les permitieron acumular territorios más allá del área nuclear, desembocando en lo que Luard llama la era de las dinastías (1440-1559). Sin embargo, el área de influencia real estaba condicionada por los poderes feudales interpuestos.

                 Por otra parte, a partir de estos procesos elementales de configuración territorial de los estados modernos, se deduce que esta configuración lleva implícito un proceso de yuxtaposición de áreas diferentes tanto desde el punto de vista cultural como físico y económico, acentuando, por tanto, la heterogeneidad que, como pusimos de manifiesto es intrínseca al concepto de región geográfica, y llevándola ahora a la escala que denominamos nacional.

 

2.2.2. La conformación del estado moderno

                              Ante esta diversidad, cabe preguntarse cómo surgió de esta situación el mundo de estados territoriales soberanos. Taylor recoge a este respecto la opinión de Tilly que sistematiza esta pluralidad en cinco alternativas posibles:

  • alternativas localistas:

                1.-continuidad de los acuerdos feudales descentralizados

                2.-configuración de una nueva red de ciudades con un comercio descentralizado

 

  • alternativas universalistas:

                3.-consolidación de una confederación teocrática cristiana

                4.-consolidación de un imperio político descentralizado

               

  • alternativa intermedia:

                5.-configuración de estados de tamaño mediano.

Proceso de configuración del estado moderno

                 Pasamos, pues, a la parte del proceso en la que se fragua la configuración del que hemos denominado estado moderno. A partir de estas alternativas bajomedievales, a lo largo de la Edad Moderna se prefiguraron tres modalidades de evolución. Taylor, recogiendo distintas aportaciones bibliográficas, propone un modelo que hace depender el triunfo de una modalidad u otra de los procesos sociales existentes:  

  • Un primer tipo de modalidad de evolución es la de creación de estados unitarios de tamaño intermedio, bajo el poder absoluto de un monarca. Es el caso de España, Portugal, Francia e Inglaterra, cuyas áreas nucleares tenían una organización peculiar, que equilibraba los intereses urbanos comerciales y los de los terratenientes. En estas áreas, la autoridad central del Estado podía explotar la división de intereses existente, y de ahí la necesidad de la figura del monarca.

 

  • Un segundo tipo de evolución es el que experimentaron algunos de los grupos de ciudades-Estado dominadas por los intereses mercantiles en Europa central. Esta evolución consistió en la creación de asociaciones entre ellas, en forma de federaciones o confederaciones, dando, así también lugar, a estados de tamaño intermedio, pero con una estructura de poder distinta a la de la monarquía absoluta. Es el caso de Holanda y Suiza.

 

  • El tercer tipo de evolución, se distingue, precisamente, por su falta de evolución, al tratarse de aquellas zonas en las que se mantuvo una organización territorial compleja que combinaba el localismo con el universalismo. Es el caso de:

                .Italia, donde el predominio de los intereses urbanos comerciales se combina con la presencia más o menos intensa de jerarquías "universales" (el Imperio Austrohúngaro, o el Papado).

                .Alemania y otros estados de Europa Oriental, que atraviesan la Edad Moderna bajo la forma de imperios dominados por los intereses de los terratenientes.

                 De las tres modalidades de evolución de la estructuración territorial de las unidades políticas expuestas, sólo las dos primeras suponen la conformación de estados modernos y son, obviamente, las que se impusieron y, dado que lo hace simultáneamente al establecimiento de la economía mundo, la cuestión a dilucidar es ¿por qué este tipo de estado fue el más apropiado para el desarrollo de la economía mundo?

                 Taylor contesta a esta pregunta, centrándola en la siguiente idea: este tipo de estado era el que más eficazmente proporcionaba seguridad y oportunidades de control del mercado imprescindibles para el funcionamiento de la economía-mundo. En otras palabras, los elementos fundamentales de los estados territoriales modernos: soberanía y territorio, son dos conceptos básicos para el desenvolvimiento del capitalismo. Esta necesidad del estado por parte del capitalismo se deriva de los siguientes procesos innovadores, vinculados, casi todos, al funcionamiento de las ciudades bajo-medievales.:

 

 Seguridad:

                En lo que se refiere a la seguridad, ésta es una condición indispensable para proporcionar una estabilidad en la que los recursos de un territorio puedan movilizarse de una manera más completa.  

1.-Esta seguridad era un bien escaso precisamente cuando está teniendo lugar el nacimiento del estado moderno, coincidente con una etapa de "anarquía", de falta de hegemonía, que tiene su principal manifestación en las guerras de religión generadas por la controversia Reforma-Contrarreforma. "La cuestión política crucial del momento era la estabilidad y el orden, que brillaban por su ausencia, y el Estado territorial surgió como la solución al problema de la seguridad" (Ibid. p. 146). 

2.-Por otra parte, la incorporación de la pólvora en las técnicas bélicas había incrementado la inseguridad de la ciudad, la gran protagonista de estos procesos. "La revolución que supuso la pólvora en la guerra hizo que las murallas de las ciudades se quedaran anticuadas, de forma que la "coraza" de la ciudad amurallada fue sustituida por el Estado soberano y por nuevas defensas basadas en recursos de mucha mayor magnitud. Esta guerra de nuevo tipo precisaba una base territorial firme, no la jerarquía personal de la época medieval" (Taylor, p. 146-147).

 3.-A su vez, esta pérdida de peso de la clase nobiliar, determinada por las innovaciones bélicas,  fue acompañada de otra derivada del hecho de que "con la aparición del estado moderno la aristocracia terrateniente renunciaba a sus derechos medievales a cambio del apoyo del soberano contra la naciente clase urbana" (Ibid.)

 4.-En el caso de los estados federales, y desde el punto de vista de Taylor, es precisamente la búsqueda de seguridad frente a vecinos más poderosos, lo que lleva a los cantones y condados suizos y holandeses, respectivamente, a unirse con fines defensivos para resistir esta amenaza. Este proceso de unión exige la existencia de "un grupo poderoso de arquitectos del estado que sea capaz de convencer a los miembros de las subunidades territoriales de que es mejor la unión que la separación" (Ibid. p. 159). Ello explica que "se piense que el federalismo es la más práctica de las fuerzas centrípetas de Hartshorne, porque tiene que ser diseñada conscientemente para hacer frente a una situación determinada de diversidad" (Ibid. p. 158). 

Oportunidad:

                En lo que se refiere a la oportunidad, este concepto se deriva de la configuración de los principios de funcionamiento de la economía-mundo que se enunciarán más adelante (una vez definido su principal agente: el estado) y que es ahora cuando comienzan a actuar.

-Por una parte, la explotación del Nuevo Mundo "proporcionaba distintas oportunidades a los empresarios de distintos lugares".

-Por otra, la organización económica de las ciudades se fundamentaba en la aplicación de normas restrictivas para proteger los intereses de sus grupos de poder (artesanos, comerciantes).

                Con estos condicionantes, Holanda es el primer país que practica una política centrada en un objetivo económico frente a la tradicional, que se centraba en la guerra y la gloria del rey. Y ello, precisamente, porque su origen radica en una unión de ciudades comerciales que se alían frente a los Habsburgo y que se dotan de un gobierno de comerciantes y para comerciantes.

Y ante el éxito de esta novedosa forma de gobierno, el mercantilismo surge como:

1.-La transferencia de las políticas mercantiles de la ciudad comercial al estado territorial.  

2.-La práctica política que partía de la premisa de que cada Estado tenía que apoderarse de la mayor parte del mercado mundial que le fuera posible, desarrollando su industria y su comercio a expensas de otros estados.

                 A partir de estas premisas se entienden los fundamentos sobre los que se basa el estado moderno: "un régimen centralizado, basado en una burocracia, que opera dentro de unas fronteras bien definidas" (Ibid. p.164). Estos fundamentos son los que han dado lugar a los siguientes elementos de los estados territoriales modernos:

 1º.-La base territorial.

-Con estos condicionantes, la base territorial debe ser

  • nítida y compacta: abandono del modelo dinástico. Por ello, ya en el s.XVI las reivindicaciones territoriales tienen el objetivo de acumular tierra para crear estados compactos y contiguos y aparece, como veremos, el concepto de soberanía  ligado a la monarquía absoluta

  • más amplia que los hinterland de las ciudades-: tamaño medio de los estados

 

-A su vez, esta base territorial va ligada al concepto de soberanía: la unión de territorio ("zona que está bajo la jurisdicción de") y soberanía (autoridad absoluta que tiene el encargado del gobierno; el emperador romano como precedente) no alcanza una forma definitiva hasta el Tratado de Westafalia (1648), que reconocía que cada estado era soberano en su territorio, es decir, que la interferencia en los asuntos internos de un país era el primer delito contra el derecho internacional. 

 2º.-El aparato legislativo-burocrático. Del ejercicio de la soberanía se deriva la necesidad de crear los aparatos del estado que la ejerzan de forma práctica.

 

-La soberanía se ejerce de puertas a dentro del territorio: corresponde a las relaciones interiores del territorio establecidas entre el estado y la sociedad civil y las actividades económico-sociales existentes en su territorio.

                Este aparato precedió en cerca de 300 años al destinado a las relaciones exteriores debido a que la victoria medieval del Papado sobre el Sacro Imperio produjo un vacío de poder que el papa no podía llenar. El resultado fue que en determinados ámbitos de Europa, en el s. XIII el poder político estaba representado por esas monarquías de influencia formal a que aludíamos que llenaron ese vacío, siendo España uno de ellos.

                 Estos reinos sólo crearon aparatos destinados a solventar el funcionamiento de aquellos procesos que más les preocupaban: las primeras instituciones permanentes fueron el tribunal supremo y el tesoro. Strayer denomina a estos estados "estados-ley" por lo reducido de sus competencias, y la existencia de estos Estados ley antes de que el sistema mundial moderno existiera es lo que hace posible que algunos estados modernos proclamen una existencia continuada desde la época medieval. Pero eso induce a confusión, porque sólo una parte de los elementos fundamentales del estado moderno se habían creado antes de 1500.

 -Las manifestaciones de la soberanía fuera de los límites de su territorio, y que condiciona las relaciones del estado respecto al resto del sistema interestatal del que forma parte, no se desarrollan, precisamente, hasta el s. XVII. La razón por la que no se había desarrollado paralelamente el aparato destinado a las relaciones exteriores es porque el concepto de asuntos exteriores carecía de significado en la caótica geografía política de la época que ya hemos enunciado: las guerras y los matrimonios dinásticos eran asuntos de familia que no requerían la creación de una división especializada del Estado. Por lo tanto, hasta que, como hemos visto, no se introduce la tendencia a configurar estados compactos desde el punto de vista territorial, no tiene sentido plantearse la existencia de un aparato estatal destinado a los asuntos exteriores.

Así pues, la soberanía nunca es cuestión de un solo estado; es un convenio interestatal, porque la soberanía sólo puede existir para  "los estados que reconozcan recíprocamente su existencia legítima en el marco y las normas del sistema interestatal" (Ibid. p. 148). De todo ello se deduce que "Las continuidades históricas que a veces se buscan entre los estados modernos y los modos de organización política medievales son, en el mejor de los casos, equivocadas y engañosas, en el peor ya que, como hemos visto, estos últimos al principios, sólo eran "estados ley" y tenían sólo soberanía interna" (Ibid. p. 149).

 

3.-La aparición de capitales y fronteras.

 -La existencia de una capitalidad permanente de los estados aparece ahora como consecuencia del encarecimiento de los desplazamientos de la corte, habituales en el modelo medieval. A su vez, este encarecimiento se deriva del incremento de la burocracia ya aludido. Respecto a la ubicación de la capitalidad, es interesante, al menos para el caso español, la aplicación de la aportación de Burghardt (apud Taylor) al citado concepto de área nuclear. Esta aportación consiste en poner de manifiesto que este concepto puede responder a tres situaciones distintas:

  • Núcleo central, que es el área embrionaria alrededor de la cual se han acumulado territorios que han dado lugar al estado territorial moderno. P. ej., en el caso de España, los valles pirenaicos o los valles que enlazan la cordillera cantábrica con la Meseta Norte.

  • Núcleo efímero, que es el área embrionaria a la que, a la postre, no se ha añadido territorio. P.ej., en el caso de España sería el caso de Navarra.

  • Núcleo contemporáneo, que es el área que en la actualidad es la más importante política y económica-mente para el Estado. P. ej., en el caso de España, las áreas urbanas de Madrid y Barcelona, serían el núcleo contemporáneo.

 En este sentido, debemos resaltar que la opción por radicar la capitalidad de España en Madrid constituye un claro ejemplo de "voluntarismo" político-territorial, que reflejó la tensión entre el núcleo central original norteño y la expansión territorial hacia el Sur, fortalecida por la sede del monopolio del comercio americano en Sevilla.  

-La existencia de las fronteras tiene una justificación económica: establecer barreras físicas con las que controlar el comercio; son, por tanto, la manifestación física del mercantilismo. Por ello, una de las oportunidades brindadas a los comerciantes consistía en comprar mercancías baratas en el territorio de un estado y venderlas caras en otro, evitando pagar los derechos de aduanas al pasarlas de uno a otro. De esta forma, el contrabando, que era ya una práctica ligada a las barreras aduaneras de las ciudades, pasa a actuar a escala nacional.

 

4.-Las divisiones administrativas del Estado.

 

-Este modelo de estado de tamaño medio tenían una superficie excesivamente grande para una organización central, por lo que ha llevado aparejado: una división del territorio comprendido entre la capital y la frontera   esta división es la demarcación territorial de la autoridad delegada en forma de agentes del estado.

 -En el caso de los estados europeos se observa una evolución por la que:

  • los estados modernos heredan las divisiones regionales y locales de sus antecesores medievales

  • estas divisiones, en relación con la ya aludida diversificación de vínculos feudales, eran totalmente asistemáticas, suponiendo una gran variedad en tamaño, funciones y grado de autonomía respecto a la autoridad central

 

2.3.Estado, revolución burguesa y nación.

                 En el epígrafe precedente hemos observado como el Estado surge de la necesidad de protección/delimitación territorial que tiene la naciente economía mundo. Sin embargo, como hemos expuesto, no está ligado a un pueblo, sino a una soberanía y a un territorio.

                 También se observará más adelante que, como institución social, el concepto de estado refuerza y es reforzado por el concepto de nación.  

                De estas dos ideas se deduce que, en un momento determinado de la Historia posterior al s.XVII se dio esa vertebración de ambos conceptos. Ello ya es indicativo de la confusión que actualmente domina en la opinión pública, puesto que la idea más generalizada es que las naciones precedieron a los estados.